La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones acusa a Telefónica de haber incurrido en abuso de posición dominante en el mercado de cabinas telefónicas.
Según la CMT la operadora dominante ha llevado a cabo una conducta anticompetitiva que supone un abuso de la posición de dominio que ostenta en el mercado de la telefonía de uso público.
La CMT considera que la operadora ha incurrido en una práctica discriminatoria al aplicar condiciones diferentes en cuanto al cobro del recargo por la realización de llamadas gratuitas desde terminales públicos a las tarjetas prepago emitidas por empresas de su grupo y a las comercializadas por otras compañías.
Por otro lado el regulador también llama la atención sobre los perjuicios para el consumidor derivados de esta práctica. Según la CMT, el usuario ha visto reducida su capacidad de elección, ya que no puede determinar qué operadora cursará las llamadas que realiza desde cabinas.
Por ello, ha establecido que Telefónica "no podrá realizar ningún tipo de discriminación" en lo referente al sistema de facturación fijado en una resolución del 28 de octubre, que impuso medidas cautelares sobre las condiciones de aplicación del recargo por el uso de cabinas para realizar llamadas gratuitas.