Básicamente y en época veraniega los dermatólogos recomiendan ducharse tras tomar el sol, moderar el uso de desodorantes y no compartir la toalla.
La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) recomienda tomar una ducha después de la exposición solar e hidratar posteriormente la piel, moderar el uso de desodorantes y el ejercicio intenso para evitar rozaduras y que cada uno utilice su propia toalla y no intercambiar ropas para disminuir el contagio de infecciones.
Además también recomiendan llevar la cabeza cubierta, emplear camiseta y gafas de sol en largas estancias al sol, así como aplicar "generosamente" media hora antes de la exposición solar un fotoprotector adecuado a la piel, cuya aplicación debe renovarse periódicamente.
En cuanto a los pies como "parte delicada del cuerpo", estos expertos aconsejan no caminar descalzo en piscinas, playas y lugares de riesgo y mantener los pies secos después del baño para evitar posibles infecciones dermatológicas. Asimismo, se debe utilizar calzado cómodo y transpirable en excursiones y caminatas prolongadas para que no se produzcan rozaduras y ampollas.
Especial atención hay que tener con el sol y el calor en niños, ancianos y enfermos crónicos.
Las quemaduras solares se producen con más facilidad entre las once y las cinco de la tarde y cuando la sombra del cuerpo es más pequeña.
También se aconseja beber agua abundantemente y evitar la sudoración profusa y mantenida que puede conducir a la deshidratación.
Finalmente también recomiendan cuidar la alimentación con mayor ingesta de ensaladas, frutas, fibra y lácteos.