Linus Torvalds en un tiempo dirigió una grupillo de genios informáticos. Ya no lo hace. Aquí tenéis un análisis de como el inusitado modelo de negocio de Linus amenaza a Microsoft.
Hace cinco años, Linux Torvalds se encontró con un motín. El solitario finés había liderado la creación del sistema operativo Linux, con la ayuda de miles de programadores voluntarios, y el software del Open-Source (Código-Abierto) se había hecho muy popular como base para páginas web durante la fiebre de las punto-com. Pero cuando Linux estaba despegando, algunos programadores se rebelaron. La insistencia de Torvalds en repasar personalmente todo el código que entraba estaba provocando un atasco, advirtieron. A menos que cambiase sus métodos, podrían decantarse por crear un paquete de software rival -- una amenaza que podría haber perjudicado a Linux. "Todos sabían que las cosas se estaban viniendo abajo", recuerda Larry McVoy, un programador que hizo de mediador. "Algo tenía que hacerse".
La crisis llegó a su punto álgido durante una crispada reunión en la casa de McVoy, en Twin Peaks (San Francisco). Un puñado de los máximos contribuyentes de Linux se turnaron instando a Torvalds para que cambiase. Después de una tensa cena de quiché y cruasanes, se sentaron en el suelo de la sala de estar y discutieron todo. Cuatro horas más tarde, Torvalds cedió. Aceptó delegar más y usar un programa para automatizar el manejo del código. Cuando el programa estuvo listo en 2002, Torvalds era capaz de procesar las contribuciones cinco veces más rápido que en el pasado.
La tregua de Twin Peaks es simplemente uno de los dramáticos cambios de los últimos años en la forma en la que Linux es desarrollado y distribuido. El fenómeno que Torvalds empezó como estudiante de la Universidad de Helsinki en 1991 había sido durante mucho tiempo un esfuerzo sin control, con poca organización y estructura. Jóvenes estudiantes e iconoclastas animados por la cafeína escribieron la mayor parte del código en su tiempo libre, mientras que el abrumado Torvalds hilvanaba las mejoras prácticamente por sí solo.
CONVIRTIÉNDOSE EN PRO
Hoy, ese acercamiento es historia antigua. Poco entendida por el mundo exterior, la comunidad de programadores Linux ha evolucionado en los últimos años hacia algo mucho más maduro, organizado y eficiente. Hablando sin rodeos, Linux ha pasado a ser pro. Torvalds tiene ahora un equipo de tenientes, casi todos ellos empleados de compañías informáticas, que supervisan el desarrollo de proyectos de alta prioridad. Gigantes tecnológicos como IBM, Hewlett-Packard e Intel se concentran alrededor del finlandés, contribuyendo con tecnología, marketing, y miles de programadores profesionales. Sólo IBM tiene 600 programadores dedicados a Linux, en contraposición a los dos de 1999. Hay incluso una junta de directores que ayudan a marcar las prioridades para el desarrollo de Linux.
El resultado es un Linux mucho más potente. El software se está abriendo camino hacia cualquier cosa, desde los teléfonos celulares de Motorola y los robots de Mitsubishi hasta los servidores de eBay y las supercomputadoras que la NASA usa para ejecutar las simulaciones de la lanzadera espacial. Su crecimiento podría hacer temblar la industria tecnológica, desafiando el dominio de Microsoft Corp. y ofreciendo un nuevo modelo para la creación de software. Ciertamente, lo que una vez fue el pasatiempo de Torvalds se ha convertido en Linux Inc. "La gente pensaba que no funcionaría. Hay demasiada gente y demasiadas compañías que mantener unidas. Pero ahora está claro que sí funciona", comenta Mark Blowers, analista en la empresa de marketing Butler Group.
No es que esta organización funcione como las corporaciones tradicionales. Difícilmente. No existen oficinas centrales, ni jefe ejecutivo, ni tampoco un informe anual. Y no es una sola compañía. Al contrario, es una cruzada cooperativa en la que los empleados de aproximadamente una docena de compañías, además de miles de particulares, trabajan juntos para mejorar el software de Linux. Las empresas tecnológicas contribuyen de igual forma al proyecto, mayormente pagando los salarios de los programadores, y hacen dinero vendiendo los productos y servicios que rodean al sistema operativo Linux. No cobran precisamente por Linux, puesto que bajo las reglas cooperativas el software está disponible para todos de forma gratuita.
¿Cómo se benefician las compañías del software libre? De varias formas distintas. Los distribuidores, incluidos Red Hat Inc. y Novell Inc., empaquetan Linux junto con manuales de usuario, actualizaciones periódicas, y soporte al cliente, y luego cobran a los beneficiados cuotas de suscripción anuales por los extras. Estas cuotas van desde los 35 dólares al año por una versión básica de escritorio de Linux, a los 1500 dólares por una versión de servidor. La suma puede aumentar. Red Hat, que emplea a 200 programadores, espera triplicar los beneficios, a los 53 millones de dólares, en el actual año fiscal, ya que los ingresos suben un 56%, hasta los 195 millones de dólares.
Esos números son empequeñecidos por las ganancias de los fabricantes de hardware que venden sus PCs y servidores con Linux preinstalado. IBM, HP, y otros, se benefician de vender máquinas sin ningún gasto previo por una licencia de sistema operativo, que puede alcanzar los miles de dólares por algunas versiones de Windows y Unix. En HP, las ventas de servidores que corren el sistema operativo Linux se acercaron a los 3000 millones de dólares durante el pasado año fiscal, casi duplicando la cuenta de hace tres años.
En la comunidad Linux, esta clase de capitalismo se combina con la filosofía de generosidad del movimiento Open-Source. Dick Porter, un programador que habitualmente trabaja debajo de un manzano en su jardín en Gales, está en el mismo equipo que Jim Stallings, un ex-Marine que viaja por el mundo consiguiendo contratos para IBM. Lo que tienen en común es un agudo interés por hacer Linux más capaz. El resultado es una cultura que es cooperativa, meritocrática -- y Darwiniana al mismo tiempo. Cualquier compañía o persona es libre de participar en Linux Inc., y aquellos que tienen más que ofrecer ganan reconocimiento y papeles de relevancia. "Linux es el primer ecosistema natural de negocio", dice James F. Moore, socio veterano del Centro Berkman de Internet y Sociedad, de la facultad de Derecho de Harvard.
TERRENO EXTRAÑO
Para entender el funcionamiento interno de Linux Inc., BussinessWeek inició un peregrinaje a través de este ecosistema de rápida evolución. El inusual viaje incluía de todo, desde reuniones de desarrolladores a entrevistas con docenas de ejecutivos e ingenieros técnicos desde Alemania a China. Una de las paradas era la casa de Torvalds, al sur de Portland (Oregon). El finlandés de 34 años se mudó allí desde el Silicon Valley el pasado verano, en parte porque fue contratado por el grupo defensor de Linux, Open Source Development Labs Inc. (OSDL) [Laboratorio de Desarrollo del Código Abierto] de Beaverton (Oregon). Pasó varias horas hablando sobre Linux mientras sus tres hijas rubias jugaban cerca de allí. Algo parecido a una estrella del rock en los círculos tecnológicos, se estaba preparando para un vuelo a Los Angeles para el estreno de "Espantatiburones" -- que fue animada usando ordenadores Linux -- al que le acompañaba su hija mayor, Patricia, entonces de 7 años.
Lo que queda claro tras estas entrevistas es que la organización que da soporte a Linux ha madurado de forma más dramática de lo que la mayoría piensa. Aunque Torvalds sigue en el centro, ha cedido algo de control y ha aceptado mucha ayuda, gracias al empuje de programadores particulares como McVoy y a la persuasión de gigantes tecnológicos cuyas fortunas se encuentran inseparablemente ligadas a Linux. Un paso importante fue la maniobra de IBM, Intel y otros, para colocar al OSDL como punto central para acelerar la adopción de Linux.
Aun más sorprendente, los ataques legales a Linux durante el pasado año han unido a la comunidad. Continua habiendo algunas tensiones internas -- por ejemplo, los partidarios de Linux temen que las diferentes versiones del software se conviertan en incompatibles unas con otras. Aún así, el proceso legal iniciado por SCO Group Inc., una empresa de software que afirma que IBM cedió código de su propiedad intelectual a Linux, dio a los entusiastas de Linux la motivación para coordinar sus esfuerzos como nunca antes. Las empresas informáticas han sacado sus chequeras para pagar el soporte administrativo, incluyendo personal legal que explora cada línea de código para asegurarse de que puede aguantar cualquier examen de patentes. Incluso los idealistas originales de Linux, los cuales se han quejado sobre el corporativismo de la comunidad, ponen sus quejas en espera y se alían para defender a su bebé. El pleito de SCO contra IBM llegará a juicio a finales de este año.
Juntando todos estos detalles, Linux se ha convertido en el rival más fuerte al que jamás se ha enfrentado Microsoft. En servidores, la analista IDC pronostica que la cuota de mercado de Linux basada en venta por unidades subirá del 24% actual a un 33% en 2007, comparado con el 59% de Windows -- fundamentalmente manteniendo la cuota de mercado de Microsoft durante los próximos tres años y reduciendo sus márgenes de beneficio. Esto es porque, por primera vez, Linux le está comiendo terreno a Windows, no sólo a las otras alternativas, y está forzando a Microsoft a ofrecer descuentos para evitar perder ventas. En una encuesta sobre usuarios empresariales del Forrester Research Inc., el 52% dijeron que estaban migrando servidores de Windows a Linux. En el entorno de escritorio, IDC ve la proporción de Linux duplicada, del 3% actual al 6% en 2007, mientras que Windows pierde un poco de terreno. IDC anticipa que el mercado total de aparatos y software Linux pegará un salto de los 11 mil millones de dólares del año pasado a los 35,7 miles de millones de dólares en el 2008.
Como respuesta, Microsoft ha lanzado un contraataque contra lo que ellos llaman su amenaza número 1. La campaña publicitaria "Get the Facts" ("Conoce los hechos") del gigante del software afirma que Windows es más seguro y menos caro que Linux. Microsoft ha conseguido algunas victorias. El ayuntamiento de París, por ejemplo, rechazó en Octubre el cambio a Linux, mencionando los costes de dicho cambio. Ahora que los distribuidores de Linux están cobrando más por las suscripciones, Microsoft calcula que puede usar los mismos argumentos de tipo coste-beneficios que le ayudaron a enterrar a viejos rivales, como Netscape Communications Corp. "Se está volviendo mucho más como el viejo mundo en lugar del nuevo para nosotros, y sabemos como competir con esa clase de fenómenos", dice Steve Ballmer, Jefe Ejecutivo de Microsoft.
Pero Ballmer podría pasar un mal rato convenciendo a los consumidores de que Windows es más barato que Linux. Con frecuencia no lo es. Con Windows, los usuarios finales pagan una tarifa de antemano que varía desde los varios cientos de dólares por un PC a los varios miles por un servidor, mientras que no existe tal tarifa en Linux. El coste total en tres años por un servidor pequeño usado por 30 personas, incluyendo las licencias, soporte, y derechos de actualización, sería de aproximadamente 3500 dólares para Windows, comparados con los 2400 dólares por la suscripción de Red Hat, dicen los analistas. La situación donde Microsoft puede tener ventaja es cuando una compañía ya está usando Windows. Entonces, en algunos casos, puede ser más barato actualizar a una versión más nueva del software de Microsoft, antes que reemplazarlo con Linux -- una vez que se tiene en cuenta el coste de reeducación. El analista George Weiss de Gartner Inc., dice que Microsoft puede proclamar esos casos individuales, pero "no existe ningún estudio que diga que Windows tendrá un mejor coste de propiedad en general".
Microsoft no tiene miedo de usar agresivas tácticas en un esfuerzo para ganar esta batalla. Distintas fuentes aseguran que sus ejecutivos han estado advirtiendo a empresas de que están asumiendo un riesgo legal al usar Linux. Un portavoz de una empresa cuyo Jefe Ejecutivo se reunió con Ballmer dice que la denotación de su conversación fue que Microsoft está considerando demandar a los que usen el software y afirmar que éste infringe las patentes de Microsoft. Aunque los expertos legales dudan de que Microsoft vaya realmente a demandar a sus propios clientes, los defensores de Linux dicen que tales advertencias son un esfuerzo para extender la duda y la incertidumbre. "Nuestros amigos de Redmond (Washington) están agitando sus espadas. Intentan asustar a la gente para que no cambien Windows por Linux", comenta Jack Messman, Jefe Ejecutivo del distribuidor de Linux Novell. Microsoft admite haber discutido los riesgos legales con los clientes pero niega haber intentado intimidarles. No se pronuncia sin embargo sobre si Linux infringe o no sus patentes.
IMPULSOS COMUNALES
Que Linux esté más que aguantando la acometida de Microsoft sugiere que podría convertirse en modelo para otros en la industria informática. Otrora feroces competidores -- pensemos en IBM y Hewlett-Packard -- están demostrando que se pueden beneficiar de la adopción de la filosofía de compartir el trabajo propia del Open-Source. Al colaborar en el sistema operativo, obtienen bases estables sobre las que construir sus proyectos y ahorrar millones en costes de programación. "Mucho software será desarrollado de este modo", dice Torvalds. "A la larga, no puedes competir con la mentalidad del Open-Source".
Linux Inc. ha madurado tanto que está claro que podría continuar creciendo incluso sin Torvalds. Ya su teniente jefe, Andrew Morton, comparte tareas de liderazgo y realiza todas las apariciones públicas. Desde 1997 hasta 2003, cuando Torvalds trabajaba para el fabricante de procesadores Transmeta Corp., publicar Linux no era siquiera su trabajo a tiempo completo -- aún así su cuota de mercado en servidores subió del 6.8% al 24%. Además, esto no es el ejército: los programadores no esperan a que les den órdenes. Las legiones de Linux saben como funciona el proceso de desarrollo, y simplemente lo hacen. "Yo dirijo gente, pero no en sentido tradicional", comenta Torvalds. "No puedo decir, ´Tú haz esto porque aquí está tu próximo sueldo´. Más bien sabemos lo que queremos hacer, pero no sabemos cómo hacerlo. Probamos distintas direcciones. A veces alguien no está de acuerdo y tiene una visión. Se van y están de morros durante un año. Luego vuelven y dicen, ´Te mostraré como es mucho más rápido de este modo´. Y a veces tienen razón".
Esta mezcla impulsos comerciales y comunales tiene sus raíces en los primeros días de la informática personal. Al principio, los investigadores académicos y empresariales compartían muchas de sus innovaciones de software. Pero eso empezó a cambiar en los 80 cuando la industria tomó forma. Como respuesta, el programador Richard Stallman inició el movimiento del Software Libre. Su solución: el sistema operativo GNU, diseñado sobre Unix, para ser compartido por una comunidad de programadores. Fue Torvalds el que apareció en escena con una pieza de software llamada núcleo (kernel), que es el centro de control del sistema operativo y que coordina el trabajo de las otras piezas, como el software que le dice a la impresora que genere una página. Los programadores llamaron al núcleo "Linux", una contracción de Linus y Unix, y Linux se hizo también popular como el nombre del proyecto completo. Torvalds decidió que la mascota del grupo debería ser un afable pingüino, llamado Tux, en parte porque una vez un Pingüino Duende le mordió el dedo en un zoo de Australia.
Stallman es aún un evangelista del Software Libre, pero con su pelo largo y extraño comportamiento, no encaja con la multitud trajeada. Ni siquiera se habla con Torvalds -- desde que Torvalds decidió usar un software que no era de código abierto para ayudar a desarrollar Linux. "El lugar al que quiere conducir a la gente es una equivocación. No es a la libertad", dice Stallman sobre Torvalds. Durante los debates, Stallman adopta con frecuencia el personaje de "San IGNUcio", vistiendo una túnica y una aureola hecha con un disco de ordenador. Chris Wright, un joven programador del OSDL, recuerda una cena en un restaurante a la que el grupo comercial invitó a Stallman. Wright estaba impresionado con las creencias de Stallman, pero cortado por su estilo. "Quería probar la comida de todo el mundo, así que fue un poco incómodo", dice Wright.
Torvalds demostró simplemente ser el hombre para dirigir la carga de Linux. Era sólo un programador eventual en 1991 cuando empezó escribiendo software para correr en un PC. Pero después de postear el primer código de Linux en Internet para que otros contribuyesen, tuvo habilidad para ver la calidad y para manejar el flujo de parches. Poco a poco, desarrolló una organización de apoyo formada por voluntarios.
Empezó como una meritocracia, y Linux sigue funcionando así. En un mundo donde todos pueden ver cada trozo de código que es enviado, sólo el material sobresaliente es aceptado y sólo los mejores programadores ascienden para convertirse en los asistentes jefe de Torvalds. "Los tenientes son elegidos -- pero no por mí", explica Torvalds. "Alguien que soluciona problemas, y demuestra buen gusto -- la gente simplemente empieza a mandarle sugerencias y parches. Yo no lo diseñé así. Sucede porque esa es la manera en la que la gente trabaja de forma natural".
Una de las razones por las que Linux Inc. tiene pocas semejanzas con una empresa tradicional es que Torvalds tiene poco en común con el clásico, estricto y autocrático líder de la industria tecnológica. Raras veces aparece en público y mayormente deja que otros establezcan las prioridades para el desarrollo. Cuando a otros se les ocurren mejoras, los guía en el proceso. "Linus tiene poder pero no lo tiene por decreto", dice Havoc Pennington, un contribuidor de Linux que trabaja para Red Hat. "Tiene poder porque la gente confía en él. Mientras siga tomando buenas decisiones, la gente no le quitará ese poder".
A pesar de su aparente pasividad, Torvalds es un líder fuerte. Se mantiene escrupulosamente neutral, nunca apoya a una compañía sobre otra. Se concentra en el proceso de desarrollo del Open-Source. Es ahí donde exige una alta calidad. Las cosas deben funcionar con la menor cantidad de código posible. Como resultado, Linux tiene pocos errores que puedan ser explotados por los programadores de virus. Eso le da ventaja sobre Microsoft, que se ha convertido en el objetivo favorito de los piratas informáticos -- principalmente por estar tan extendido su uso, pero también porque tiene vulnerabilidades que Linux no tiene. "Ha establecido una acuciosa visión y ha motivado a la gente para que la sigan", dice Larry Augustin, un empresario de Azure Capital Partners y miembro de la junta del OSDL: "Es liderar mediante el ejemplo, en lugar de mediante el discurso".
Aun hoy, Torvalds opera en un mundo virtual de correos electrónicos y páginas web. Trabaja de forma casi completa desde una espaciosa casa situada en una boscosa montaña de Oregon decorada con animales disecados, incluyendo una piraña y un cocodrilo. Se levanta temprano, prepara café bien fuerte para él y su mujer, Tove, una ex-campeona de karate en Finlandia. Luego se sienta durante horas revisando código y leyendo mensajes de correo en la oficina de su sótano. Le rodean libros de ciencia-ficción y fantásticos, incluyendo clásicos como "Dune" y la serie de "La Ruleta del Tiempo". Por la tarde, baja la colina con su bicicleta a un pintoresco pueblo, va al café de Peet a tomarse un expreso o un té Chai, y pedalea de nuevo colina arriba. Entonces vuelve a sus ordenadores.
Aunque Torvalds se encuentra físicamente muy cerca de sus camaradas del OSDL, casi nunca les ve cara a cara. Visitó la oficina de la organización sólo una vez durante los tres primeros meses en los que estuvo en la zona de Portland, y raras veces se reune con Morton, un australiano que vive en el Silicon Valley. "Es una compenetración a larga distancia", dice Morton. En un excepcional encuentro el pasado verano, se dieron la mano y hablaron de cosas triviales en un picnic. La comunidad Linux, comenta Torvalds, es como una enorme telaraña, o mejor aún, múltiples telarañas representando docenas de proyectos de código abierto relacionados. Su oficina está "cerca de donde esas telas de araña se entrecruzan".
El proceso de desarrollo de Linux empieza y termina con los programadores. Aunque aún hay algunos particulares y agencias gubernamentales que contribuyen, más del 90% de los parches provienen de los empleados de las empresas tecnológicas. Muchos de esos trabajadores son antiguos ases independientes que han sido aprovechados durante los últimos años. Algunas de estas personas simplemente envían código, y otros, llamados mantenedores, están encargados de mejorar funciones específicas.
A partir de ahí, es un círculo continuo. Los particulares envían parches; los mantenedores los mejoran. Entonces éstos se pasan a Torvalds y Morton, quienes los revisan, piden mejoras, y actualizan el núcleo. Entre cada cuatro o seis semanas, Torvalds publica una nueva versión de prueba para que miles de personas en todo el mundo la tanteen en busca de fallos. Libera una revisión importante más o menos cada tres años. Al contrario que en las compañías de software tradicional, no hay fecha límite. El núcleo de Linux se libera cuando Torvalds decide que está listo.
Linux Inc. está constituido por una serie de círculos concéntricos alrededor de Torvalds. En el primer círculo, tenemos al OSDL. Las compañías tecnológicas punteras que apuestan por Linux -- incluidas HP, IBM e Intel -- tienen técnicos en la junta directiva. La junta establece las prioridades, tales como hacer que Linux corra mejor sobre enormes centros de datos y PCs de escritorio. Además, la junta es responsable de recaudar 10 millones de dólares para proteger a los usuarios de posibles reclamaciones sobre propiedad intelectual.
COGIENDO EL METRO
En el segundo círculo se encuentra aproximadamente una docena de distribuidores de Linux. Encabezados por Red Hat y Novell, este grupo también incluye actores tan localizados como el Red Flag Software de China y MandrakeLinux de Europa. Más o menos una vez al año, eligen la versión más reciente del núcleo y la empaquetan con cerca de 1000 programas de código abierto, incluyendo la interfaz gráfica de usuario GNOME, el navegador Firefox, y el paquete de aplicaciones de escritorio OpenOffice.
Los distribuidores compiten por ser los primeros en publicar las actualizaciones de Linux, pero los ingenieros pasan la mayor parte de su tiempo en proyectos que comparten con los demás. Por ejemplo, Novell da trabajo al pionero del Open-Source Miguel de Icaza, quien es a la vez vicepresidente de Novell y líder del proyecto Mono -- software para crear aplicaciones que corran en Linux. El mejicano de 34 años coordina a 25 empleados de Novell además de otros más de 300 programadores, muchos de los cuales trabajan a su vez para compañías informáticas. Hasta ahora, afirma de Icaza, no ha habido conflictos. Su explicación: "El cooperar te lleva más lejos que el jorobar a tu vecino".
Estas compañías de Linux tienen poco en común con sus hermanas del auge de las punto-com. Son típicamente sobrias. Matthew J. Szulik, jefe ejecutivo de Red Hat, coge el metro en lugar de un taxi cuando visita a los clientes en Nueva York y Boston. Y en lugar de estar motivados por el dinero, los programadores de Linux dicen que su principal meta es hacer de Linux una fuerza cada vez más grande en el mundo de la informática. Pennington, de Red Hat, no suspira por un cochazo, señalando con orgullo su Toyota Corolla de 2001 en el aparcamiento, bromea diciendo que está "totalmente completo".
Por su parte, Torvalds se ha visto sobradamente recompensado por su papel, pero él no es ningún multimillonario Bill Gates. OSDL le paga un salario cercano a los 200000 dólares. Además, vendió las acciones que obtuvo como regalo de un par de compañías de Linux, incluyendo VA Linux Systems. Eso le permitió comprarse su casa y ahorrar dinero para la educación de sus hijas.
SISTEMA DE PROPÓSITO GENERAL
En la sociedad Linux, no hay reverencias ante los ricos y los poderosos. Los ejecutivos y los gestores de HP, IBM, Intel y Oracle, ni siquiera intentan persuadir a Torvalds o a Morton para que favorezcan sus intereses. En lugar de eso, su influencia llega a través de sus ingenieros, quienes, como miembros de la comunidad del Open-Source, proponen parches al núcleo y otras piezas de software Linux.
Las grandes casas informáticas han aprendido a jugar con nuevas reglas. No puedes reunirte en privado, desarrollar nuevas mejoras, y soltarle la abultada cantidad de cambios a Torvalds. Un puñado de compañías, incluidas Intel y Nokia Corp., aprendieron la lección por las malas cuando decidieron capacitar a Linux para correr equipos de telecomunicaciones. Aproximadamente una docena de sus ingenieros trabajaron en el proyecto "carrier-grade" Linux, y entonces, en 2002, publicaron cientos de miles de líneas de código en una página web. La respuesta: un ultraje. "Nos molesto el proceso completo", dice Alan Cox, un puntero programador del núcleo. La publicación fue rápidamente eliminada.
Aun así, las culturas del Open-Source y del software comercial se están combinando. Red Hat solía tener empleados dispersos por todo el globo, el típico enfoque Open-Source. Ahora la compañía reune a sus trabajadores de tal forma que los jóvenes programadores pueden crear junto a los canosos veteranos. Funciona. No sólo Larry Woodman, de 46 años, ha congeniado con Rik van Riel, de 26, enseñándole a conducir, sino que ambos trabajan de forma conjunta en mejoras para el manejo de la memoria en Linux. "Nos complementamos", dice Woodman.
Estas colaboraciones están haciendo de Linux un sistema operativo de propósito general. Es lo suficientemente seguro como para que el Lawrence Livermore National Laboratory no sólo lo instale en ordenadores de escritorio y servidores, sino que también lo utilice en las supercomputadoras que simulan el envejecimiento de los materiales nucleares. "Linux es definitivamente más seguro que Windows", dice Mark Seager, el jefe del departamento de asistencia para tecnología avanzada del laboratorio. "No hay tantas formas de romper el sistema". Con las últimas mejoras, Linux funciona ahora en servidores con más de 128 procesadores y puede correr las más grandes bases de datos. Las nuevas versiones también tienen características, como la gestión de la energía, que las hacen más que apropiadas para ordenadores portátiles.
Linux es tan sólido que serios compradores empresariales están adoptándolo rápidamente para aplicaciones de gestión de empresa. Holcim Ltd., el gigante del cemento suizo, acaba de cambiar Unix por Linux para algunas de sus aplicaciones de contabilidad, fabricación y recursos humanos. El aliciente: ahorros del 50% en hardware y 20% en software. "No hacía falta pensárselo para cambiar a Linux", dice Carl Wilson, encargado jefe de operaciones para el centro de datos de la compañía en Norte América.
El precio no es la única razón por la que las compañías están cambiándose a Linux. La analista de datos Axciom Corp. migró recientemente algunos de sus servidores a este sistema operativo, tras usar Unix en el pasado. Alex Dietz, jefe de información de la empresa, dice que está pensando en sustituir Windows por Linux en los ordenadores de escritorio de la empresa. Una importante razón: Axciom no quiere depender demasiado de Microsoft. "[Linux] tiene una garantía innata de que no serás su rehén", comenta Dietz.
Torvalds disfruta tremendamente viendo como crece su bebé. "Es como un río. Empieza como un inquieto y pequeño arroyo para convertirse en algo más grande y calmado", dice.
Ciertamente, Linux Inc. ha surgido como un modelo para colaborar de un modo nuevo en el desarrollo de software, lo que podría tener repercusiones a lo largo y ancho del mundo comercial. Su esencia se plasma en uno de los lemas del mundo Open-Source: Da un poco, recoge mucho. En un entorno comercial donde la eficiencia manda, eso es una potente fórmula -- quizás suficientemente fuerte como para empujar a la poderosa Microsoft un peldaño más abajo.
Artículo original